Un Mundo Rojo

Un Mundo Rojo

viernes, 16 de marzo de 2012

Un malestar sentí por la mañana, mareos y desganada me sentía, mi nana me llevo con el médico, una ilusión recorrió mi cuerpo, dándole vida a cada una de mis parte, estaba embarazada, aquella noche de amor había dado fruto un pequeño ser maravilloso, sentía que las penas se borraban y mis fuerzas eran tan grades

Claro que mi nana muy feliz no estaba, sabía que no estaba preparada y ella esperaba verme primero casada, pero le emocionaba tanto como a mí él bebe que iba a nacer, me prometió que no le diría a mi madre hasta que yo lo hiciera, ansiaba tanto para decírselo, quería verlo quería saber cómo estaba, le mandaba cartas pero solo me contesto al inicio.

Estaba preocupada, un mes paso y una mañana de noviembre mientras me preparaba para ir a la misa, mi nana corrió a verme

-mi niña quién crees que llego en la noche?

-quien nana

-el joven…

No podía creerlo después de 6 meses sin verlo y 3 de no saber cómo estaba me emocionaba tanto, saliendo de misa corriendo llegue a su casa, me había puesto el vestido que mi madre me había comprado en Francia cuando fue con Mauricio, pinte mis labios y sumí la pansa, quería que nuestro bebe fuera una sorpresa,

Su sirvienta me abrió y me dejo pasar,

-joven…. Que gusto verla,

-hola señora victoria esta….

-claro está en el jardín, pasa por favor con confianza

-claro muchas gracias

Cuando entre la casa era muy diferente, estaba preocupada también puesto que lo último que supe de él era que su madre había caído en coma y las posibilidades de que se recuperara eran casi nulas, sabía que si lo veía las cosas no serían solo felicidad y estaba preparada para darle todo mi apoyo.

Entre al jardín y escuche voces, lo vi de espaldas, frente a él una chica, su pelo era castaño y largo, vestía como una enfermera, vestido un poco más corto y blanco, parecían que discutían de pronto ella comenzó a llora y él se cubrió la cara con las dos manos, y después de verla llorar unos segundos la abrazo, con su suéter le limpio las lágrimas, se sonrieron mutuamente, y…de pronto… ella lo beso…

Hubiera no dolido tanto si después él no la hubiera abrazado para que ella no se fuera, esto se terminaba, se acababa, de pronto como si lo supiera la dejo de besar, y voltio rápidamente a mí, me miro.

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