Un Mundo Rojo

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viernes, 16 de marzo de 2012

Joanna

Una mañana tocaron la puerta, una mujer mayor y una señorita preguntaban por Raúl, oí en algún momento cuando Raúl me sacaba de pequeña que tenía una hija, su madre lo había abandonado por un hombre rico y se la había llevado, siempre que me miraba decía que recordaba a su pequeña Joanna, y era aquella señorita de risos dorados y ojos dorados, esa mañana me dirigía a la escuela, y la encontré en el pasillo, su mirada era tan serena, ni siquiera el no saber de su padre y la posibilidad de que estuviera muerto no la inquietaba, parecía que me dolía solo a mí, creí que al ser criada por una mujer que seguía al dinero como perro, ella sería igual, sin embargo me equivoque, Joanna era como Raúl , como el padre que la vida me regalo, quien dio la vida por salvarme a pesar de que yo no hice lo mismo por él, me regalaron un estupendo padre y su nombre no era Guillermo era Raúl.

Voltio a verme Joanna, era una señorita muy hermosa… parecía preocupada cuando me miraba… eran sus mismos ojos, los mismos ojos de su padre… en aquel momento… la última vez que los vi abiertos con vida… yo había dejado morir su padre… de pronto de la nada sonrió y me miro con tanta serenidad.. Como lo solía hacer Raúl… no aguante las lágrimas y Salí corriendo del corredor sin siquiera saludar.

No la volvería a ver hasta aquel momento en el que el inicio del final estaba.

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