Por la tarde llego a mi casa y toco mi ventana, salí a dar una vuelta por la feria, mientras comíamos unas golosinas noto mi preocupación y me pregunto:
-¿Estas bien?
-La verdad no… mi madre tiene un nuevo novio… se llama Mauricio… no lo sé no me da seguridad.
-Tu madre ha sufrido mucho merece ser feliz, aún no lo conoces dale una oportunidad.
-Pero no con él.
-Pues eso es algo que ella debe elegir, tú no.
-ahsss…- Me molesto su comentario.
-Mi intención no es dañarla, se lo digo porque la quiero y no quiero que vuelva a sufrir, tú no eres el que tiene que lidiar con una madre depresiva.
-Hablas como si fuese una carga o problema.
- Pues lo es, siempre le ha dado importancia más a sus parejas que a mí, cuando papá estaba no me hacía caso y cuando lo hacía solo era para estar bien con él, hasta me quiso más cuando él se fue.
-Eras su único apoyo.
-Soy su apoyo siempre no me tiene que poner en última opción, pasa lo mismo ahora con Mauricio, siempre es el… y ni le interesa qué es lo que siento yo.
El coraje me invadió y lágrimas de cólera brotaron.
-Perdóname no quise hacer que lloraras.
-Déjalo así nadie pudo comprenderlo antes, y nadie lo hará ahora, ya me voy.
-Espera lo siento.
Me tomo de la mano pero estaba bastante enojada como para quedarme a arreglarlo, me solté de su mano y salí corriendo no quería verlo no podía comprenderme, y no estaba ahí cuando lo necesitaba, yo quería a alguien que me escuchara y que no me juzgara, yo necesitaba apoyo, y él no me lo daba, la única persona que podía confiar para desahogarme no podía ayudarme.
Llegué a casa y no había nadie, mi madre había ido a visitar a una tía lejana, y solo estaba Mauricio.
Al entrar subí rápidamente las escaleras seguía llorando, entre a mi cuarto y me arroje a mi cama, unos minutos después Mauricio toco mi puerta,
-estas bien?
-déjame en paz
-por favor solo quiero ayudarte
Mis llantos no me dejaban escuchar de pronto Mauricio ya estaba alado mío,
-no llores no debes llorar, aquí estoy, lo que nadie te dará te lo daré yo
Me abrazo, solo pensaba que necesitaba que alguien me entendiera, sus palabras me habían hecho sentir tan bien que le regrese el abrazo
-gracias por ser un amigo Mauricio
Mauricio comenzó a abrazarme más fuerte y acariciar mi espalda, me oprimía tanto a su pecho y sus manos comenzaron a sentirse cargantes, intente alejarme pero me oprimía mucho, cuando por fin se apartó de mi cuerpo lo vi, sus ojos tenían esa mirada que me atemorizaba, intente alejarme de él pero agarraba mis brazos y él era muy fuerte, tenía miedo.
- suéltame por favor Mauricio
-pero me necesitas
-suéltame
-creí que éramos amigos
Sus ojos y cara se pusieron con un tono rojizo intente soltarme, pero él me aventó a la cama, se encimo arriba de mí y me rompió el vestido, comenzó a tocarme con sus asquerosas manos todo mi cuerpo, comencé a llorar mientras gritaba con todas mis fuerzas, esperando que alguien llegara a salvarme.
Fue en ese momento en el que Raúl llego al escuchar mis gritos, se abalanzo asía Mauricio y lo golpeo con todas sus fuerzas, lo dejo en el suelo, me miro y con una sábana me cubrió, me cargo en sus brazos me sentí tan aliviada, estaba ahora a salvo, llore y abrace.
Una gran detonación se escuchó, Raúl paró el paso y me miro, una lagrima broto mientras caía de rodillas , tirándome al suelo, levante la mirada, ahí estaba mi héroe, muerto por mi… me arrastre hacia él, la bala había perforado la parte superior de su espalda, no se movía, había muerto por mi… mi amigo, mi guardián, el que había sido como un padre.
Mauricio llego rápidamente y enseguida un disparo más en la nuca le dio, mis manos temblaban, no hice nada para proteger a quien la vida dio para salvarme, Mauricio me jalo mientras yo lloraba y me encerró con llave en mi cuarto con el charco de sangre, él se llevó el cuerpo a un lugar desconocido para mí, intente salir, grite todo lo que podía, en menos de lo que esperaba llego Mauricio con unas cubetas obligándome a lavar el suelo, para que nadie se enterara de sus atrocidades.
Terminando de lavar y quemar la ropa manchada de sangre, mientras me cambiaba, me miro y acariciándome con su pistola me dijo susurrándome al oído
-esta noche no pude tenerte pero recuérdalo eres mía y tu castidad me pertenece… si le dices a alguien de la muerte de Raúl... tu madre morirá de la forma más dolorosa y cruel que podrías imaginas, y no creas que solo será ella también aquel amigo que tienes… sabes que lo are verdad?
Me miro a los ojos y me beso el rostro escurriéndose hasta mi hombro, mirándome con efusión.
Estaba tan atemorizada sabía que él lo aria sin dudarlo, mi cuerpo temblaba, me dolía tanto la muerte de Raúl, Pero no podía permitir que hiciera lo mismo con mi madre y mucho menos con el…Así que decidí no decir nada… todo sea por ellos… por ellos dos…

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