Un Mundo Rojo

Un Mundo Rojo

viernes, 16 de marzo de 2012

Después de entregársela corrí a mi casa, era tarde y mi madre estaría preocupada. Al llegar mi madre ni siquiera se había percatado de mi inexistencia, encerrada en su cuarto estaba con Mauricio, no podía creer que amaba a un ser tan malvado y repugnante como lo era él. Ella aun no sabía nada y la desaparición de Raúl nadie la cuestionaba…

Esa noche después de cenar subí a mi cuarto, mi madre estaba ya dormida, me preparaba para salir ya que iría a su casa escurriéndome por la noche…

Mientras metía algunas cosas en mi morral escuche pasos, se dirigían hacia mí, corriendo llegue y le puse seguro a la puerta pero Mauricio ya estaba adentro, nunca pode entender cómo es que entraba.

Sabía que no podía gritar ella entraría y él tenía esa arma, me quede callada sabía que la hora había llegado, lo soportaría, mi madre y el estarían a salvo, era débil para poder defenderlos pero aun podía hacer algo… a pesar de que para mí era lo peor.

Me tomo de la mano con la mano izquierda mientras que con la derecha sostenía su pistola, me aventó a la cama, no pude contener las lágrimas, me olfateo todo el cuerpo, y me rompió el pijama, me miro y me susurro en la cara

-esta noche dejaras de ser virgen… no te emociona?

Comenzó a reírse como un idiota… no podía creer que esto pasaba, que era tan cruel para ver que eso me mataría. Tenía que ser fuerte ellos estaban bien…pero no quería, no podía dejar que un hombre así me tomara por completo, no era quien yo quería, él no era quien yo le entregaría mi castidad…

De pronto una piedra golpeo mi ventana, se escuchó que alguien subía rápidamente y toco la ventana, Mauricio salió corriendo antes de poder saber quién era, una vez más fui salvada.

Corrí a la ventana y la abrí, sabía que era él y sin decir nada lo abrace con todas mis fuerzas

-Gracias por estar aquí…

-estas bien? Que sucede? Estas pálida y también sudando, que le paso a tu pijama??

-nada, quédate conmigo esta noche tengo miedo

-porque?

-por favor, no mejor vamos a tu casa, quiero salir de aquí

-te sientes bien?

No podía disimular como si nada hubiera pasado, tenía miedo que regresara Mauricio, así que me puse un suéter y Salí con él, hacia mucho frio, el cielo se nublo y de pronto lluvia broto de las nubes oscuras, llegamos empapados a la casa, jamás había estado en su habitación, él era el que iba a mi cuarto para salir.

Entramos por la ventana, su nana no sabría que él se había ido y menos que había regresado conmigo, había una mesa enorme, con hojas en ella, era donde mi amado escribía las fantasías que creaba en su cabeza, sobre las paredes, en cuadros pinturas creadas por él, y en medio sobre la cama un retrato mío que él había hecho.

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